Justicia Verdadera

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domingo, 21 de febrero de 2016

Defensa Budista de la Madre Tierra (Gaia)




Defensa Budista de la Madre Tierra (Gaia)
La Espiritualidad Budista solicita una revolución transcultural, promoviendo el cuidado tanto de uno mismo como de los demás seres que conforman el superorganismo de la Tierra (Gaia). Así, el Propósito (Dharma) del Maitriyana tiene un valor supremo, ya que no apunta a la mera protección del medio ambiente, sino más bien a la transformación cultural del mundo para crear una Tierra Pura o Reino de la Rectitud en el aquí y ahora. La Espiritualidad Budista señala que la Madre Tierra (Gaia) es un cuerpo que sustenta la vida, por lo que los pueblos deberían gobernar en armonía con la naturaleza. Esto significa que cuando se adopta la posición mística de la humildad y apertura (sunyata) del Verdadero Ser se puede comprender que la Madre Tierra (Gaia) no sólo no es una propiedad sino que precisamente es un ser vivo que merece de un enorme respeto y Atención Plena. De hecho, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) han descrito que la naturaleza y la humanidad se encuentran juntas en un mismo proceso de evolución espiritual. Sin embargo, la civilización capitalista falta el respeto a la vida, produciendo una extinción masiva de especies, escasez de agua y recursos, comportamiento inconsciente y contaminación autodestructiva. Aunque el Maitriyana considera que el calentamiento global es causado por el Sol, simultáneamente provee una solución adecuada basada en la ética del hacer-nada (wu-wei), que es realmente la plenitud de la acción, pues se recomienda a la sociedad dejar de interferir con los mecanismos autosanadores que posee la Madre Tierra (Gaia) al igual que todos los seres vivientes. De este modo, la Espiritualidad Budista hace un llamado a una toma de consciencia global para cambiar profundamente el estilo de vida consumista por un estilo de vida armónico que no acentúe o empeore el calentamiento global. Por ello, el desarrollo de la sociedad debe ser pacifista, socialista, sabio y ecológico, rescatando los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad como forma de contribuir al bienestar mundial. En tanto que el consumismo y el tecnologicismo no mejoran la calidad de vida, el Maitriyana manifiesta que sólo la defensa de los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Tierra (Gaia) puede realizar un desarrollo verdadero de los pueblos. Cuando la naturaleza es convertida en un recurso privado o en un bien común se producen perversiones que inevitablemente amenazan la supervivencia de la humanidad y el resto de los seres vivos, pues no se toma consciencia de que cada ser humano participa activamente dentro de un organismo mucho más grande e inmenso que es la Madre Tierra (Gaia). Así, la Espiritualidad Budista declara que no es suficiente la mera preocupación por el medio ambiente, siendo imprescindible la concepción holística e integradora que muestra acciones de respeto y cuidado por la salud del planeta. Ésta es la razón fundamental por la que el Maitriyana desarrolla un compromiso por la interexistencia, que es la unidad de todos los seres, trascendiendo todo tipo de egoísmo y dualismo. Si bien el cuidado del medio ambiente es una cuestión de suma preocupación para muchas personas, esto no necesariamente implica que se tenga una orientación espiritual hacia la naturaleza, lo cual es evidente en la débil reacción ecológica que manifiesta la comunidad internacional sometida a la política, economía y cultura capitalista. Esta falta de comprensión de lo que es realmente la Madre Tierra (Gaia) y de la función que ocupa la humanidad dentro de su cuerpo planetario, indudablemente agrava situaciones como las de la contaminación y el calentamiento global, las cuales requieren de una ecología integrativa y espiritual que sea capaz de entender la Interexistencia de los pueblos con la naturaleza. Por lo tanto, la Espiritualidad Budista no promueve un mero cuidado del medio ambiente, sino que lucha por el Despertar (Bodhi) de toda la sociedad para crear un mundo de paz, justicia, conocimiento y ecología. Esto implica obviamente una revolución transcultural que denuncia la incapacidad y falta de visión de las instituciones gubernamentales frente a los conflictos del mundo. Tanto los Estados como las empresas registran un excesivo nivel de conductas alejadas de las leyes espirituales, por lo que sus acciones no son dictadas por la rectitud sino por la codicia, el odio y la inconsciencia. Por ello, un pueblo que no respeta las leyes espirituales inexorablemente también es dañino con respecto a la Madre Tierra (Gaia). Ergo, el Maitriyana se orienta claramente por el fortalecimiento espiritual de los pueblos, a pesar de que en gran medida esto no sea tema de preocupación para la civilización capitalista. No obstante, la evolución espiritual del ser humano es el tema más importante para el presente, pues de no ser lograda indudablemente no habrá futuro alguno para el mundo. La supervivencia de la humanidad depende de la construcción de un mundo mejor, lleno de paz global, justicia social, sabiduría compasiva (prajña-karuna) y armonía ecológica, por lo que las crisis del medio ambiente sólo podrán ser resueltas por medio de la Cura (Nirvana) de la consciencia. El desafío de la Espiritualidad Budista es proteger la naturaleza, uniendo a toda la humanidad bajo la bandera de una civilización integrativa y reconciliadora. En efecto, la única fe del maestro espiritual es la esperanza en que puede realmente contribuir a la transformación y Salvación del mundo.
El Maitriyana defiende a la Madre Tierra (Gaia) al transmitir un mensaje de rectitud y esperanza para las generaciones venideras que se apoya en todas las enseñanzas de los maestros espirituales. Por ello, la Espiritualidad Budista va mucho más allá del mero cuidado del medio ambiente, buscando explícitamente salvar a la humanidad de su autodestrucción a través de una exhortación universal que transforma la mente, la visión y el comportamiento de los pueblos. Este llamado universal a proteger la naturaleza es una crítica para que se implementen soluciones adecuadas a los conflictos del mundo, confrontando peligros como el calentamiento global a través de formas consensuadas como la democracia directa, los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Tierra (Gaia). De esta manera, la exhortación del Maitriyana está basada en sólidos principios éticos y espirituales. Pero también se trata de una propuesta realista sustentada en bases científicas humanistas que aporta la técnica contemplativa. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) convoca a defender la naturaleza, que es el verdadero origen de la humanidad. Esta actitud tiene el Propósito (Dharma) de salvar a la humanidad y a la Madre Tierra (Gaia), guiándolas hacia la Liberación y el Despertar (Bodhi). En efecto, este planeta no es un lugar sino un superorganismo, por lo que la Espiritualidad Budista se propone salvar del sufrimiento tanto a la humanidad como a la naturaleza misma. En efecto, el maestro espiritual establece criterios novedosos que permiten a la sociedad poder tomar las mejores decisiones posibles, criticando el desarrollo económico capitalista por ser egoísta, autodestructivo y catastrófico, como demuestra el proceso de contaminación que empeora el calentamiento global causado por el Sol. Por lo tanto, es totalmente necesario tomar decisiones éticas, responsables y socialmente comprometidas para resolver los problemas del mundo como la contaminación sin control, promoviendo soluciones radicales que desafían el status quo industrial. Una de estas soluciones al calentamiento global implica una notable simplicidad: abandonar el consumo de carne vacuna, pues la producción de ganado es uno de los principales responsables de los gases invernaderos. Por otra parte, el Maitriyana no duda en definir el estado del mundo contemporáneo como de transición, pues todavía no se ha llegado al estadio de una sociedad despierta y evolucionada. Esta meta debe ser alcanzada en los próximos tiempos pues de lo contrario la humanidad corre el riesgo de autodestruirse, para lo cual es necesario realizar acuerdos mundiales que contribuyan con responsabilidad, equidad y solidaridad a la Cura (Nirvana) del planeta. La Espiritualidad Budista ha producido durante dos mil seiscientos años una obra magistral dirigida a resolver adecuadamente los problemas del mundo, dentro de los cuales el calentamiento global ocupa un lugar preponderante por poner en peligro a miles de millones de seres humanos. Este llamado ético es la encarnación presente del conocimiento perenne que ha latido en todos los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), constituyéndose como la base crítica para una nueva economía, política y cultura basada en los valores socialistas libertarios de la solidaridad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). De este modo, si la humanidad toma la decisión de no autodestruirse con el desarrollo tecnológico y el consumismo capitalista, entonces los pueblos deberán adoptar las enseñanzas y advertencias del maestro espiritual. En definitiva, los líderes políticos del mundo no representan en modo alguno los intereses de bienestar y Liberación de la sociedad, siendo definitivamente ignorantes del proceso de transición en el que se encuentra la humanidad en su Camino de evolución espiritual. Comprender esto es la clave para la supervivencia del ser humano y de la Madre Tierra (Gaia), dando el próximo salto evolutivo en la historia de la vida.
Las enseñanzas del Maitriyana producen un impacto en el status quo por poseer tres aspectos principales: uno metapsicológico, otro metafilosófico y otro metapolítico. Estos aspectos conforman el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Budista, cuyo ámbito más específico es la transformación del mundo interno y externo. Esto implica abandonar el apego, la avidez y la sed de dominio, desarrollando la naturaleza espiritual del Verdadero Ser como espacio de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por lo tanto, las consecuencias del estilo de vida basado en el Desapego son la desidentificación del Ego, la superación del dualismo y el abandono de la conquista de la naturaleza medioambiental. De esta manera, lo que enseña el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una relación nueva con la existencia que está basada en el pacifismo, el redistribucionismo, el pedagogismo y el ecologismo. En esta perspectiva, el ser humano respeta al planeta viviente con el rango de Madre Tierra (Gaia), mientras que simultáneamente asume para sí mismo el rango superior de protector de la naturaleza, la cual es genuinamente el paraíso perdido de los pueblos y no una mera cosa, posesión, recurso instrumental o bien común. Esto es lo que han descubierto Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Francisco de Asís, cuya sensibilidad y amor por todos los seres vivos es un símbolo de fraternidad, lo cual implica respeto y sabiduría compasiva (prajña-karuna) hacia la Madre Tierra (Gaia). Esta relación solidaria y fraternal con la naturaleza es un vínculo de Interexistencia y armonía ecológica, lo cual implica que la humanidad y el planeta viviente deben cuidarse y servirse mutuamente entre sí. Esta defensa de la Madre Tierra (Gaia) implica un desapego del sistema económico, político y cultural de la civilización capitalista, al mismo tiempo que propone evanescer hábitos consumistas para proteger al prójimo y a la naturaleza. La Espiritualidad Budista no sólo critica al materialismo capitalista o comunista, obsesionados con la propiedad privada o con el fortalecimiento del Estado, pues el Camino Medio del Maitriyana también  es una planificación racional para construir una nueva civilización libertaria y solidaria.

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