Justicia Verdadera

Justicia Verdadera

domingo, 21 de febrero de 2016

Defensa Budista de los Derechos Humanos




Defensa Budista de los Derechos Humanos
Por Maestro Budista Maitreya
La Espiritualidad Budista es el movimiento metapolítico que más ha trabajado por la Ética y los Derechos Humanos en la historia del mundo, siendo precisamente la búsqueda utópica de una República Global gobernada por la Ley o Propósito (Dharma). El pleno ascenso de la civilización socialista dhármica es un desafío a las superpotencias imperiales, visualizando un mundo mejor regido por normas éticas que prevengan la guerra, la injusticia, el analfabetismo y la contaminación. Estas normas que promueven la paz, la justicia, la educación y la ecología están basadas en el apoyo mutuo en lugar del uso de la fuerza violenta. Así, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual es un anticipo del mundo del futuro.
Pero para avanzar en la aplicación de un sistema jurídico global se deben evanescer las asimetrías y desigualdades de la civilización capitalista, cuestionando los fundamentos mismos de la economía, política y cultura dominante. Para poder realizar esta difícil tarea es necesario que la Espiritualidad Budista se desapegue del multiculturalismo de la globalización, simultáneamente transmitiendo ideas universalistas y perennes de Justicia que posicionan un socialismo de derechos humanos capaz de hacer frente a los países poderosos tanto del capitalismo salvaje como del comunismo autoritario. Este escenario posiciona a la Espiritualidad Budista como el antídoto a los movimientos hegemónicos que siempre han llevado conflicto, violencia y opresión a la sociedad. Además, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) provee el único marco de ordenamiento internacional que respeta la condición intrínseca de Despertar (Bodhi) de la humanidad, criticando a los grandes actos terroristas y a las invasiones imperialistas como fenómenos producidos por los venenos del Estado, la religión y la familia.
Estos cuestionamientos hacia la civilización capitalista surgen de la Espiritualidad Budista, la cual es una corriente de pensamiento y práctica que tiene una orientación crítica hacia la política mundial tradicional, al mismo tiempo que sostiene que los valores legales universales deben surgir del impulso perenne de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y nunca de la fuerza de dominación imperialista de los países dominantes. De esta manera, el maestro espiritual cuestiona a la civilización capitalista pero sin incurrir en el error garrafal de considerar que la cultura asiática posee valores mejores que la cultura occidental, reclamando una comprensión de los Derechos Humanos adaptada a los valores que son intrínsecos a la naturaleza espiritual del ser humano, como la Libertad, Igualdad y Fraternidad. De este modo, el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Budista enseña un modelo de desarrollo económico, político y cultural basado en la primacía de los valores trascendentes que no pertenecen a Oriente ni Occidente, sino que son el legado de los grandes Seres Despiertos (Buddhas) de la historia.
En consecuencia, la Espiritualidad Budista considera a la Libertad de expresión como un valor central de la vida social, aunque esto pueda ser polémico ante regímenes feudales y autoritarios que violan sistemáticamente los Derechos Humanos Universales. Aquellos que recurren a la represión y al asesinato para silenciar a la Libertad de expresión están viviendo realmente en el pasado del mundo, pues la reivindicación de los Derechos fundamentales del ser humano seguirá en pie para construir un mundo mejor. El tránsito hacia un mundo más integrado y menos eurocéntrico o asiacéntrico es un hecho que favorece notablemente la posibilidad de una Justicia Global Verdadera, permitiendo el emerger de valores universales que no estén al servicio de los países más poderosos del sistema capitalista internacional. En este sentido, una auténtica Justicia Global no sólo debe incluir el apoyo de la mayoría de los pueblos del mundo, sino que también debe ser un marco internacional legal que incorpore a las tradiciones espirituales. La Espiritualidad Budista es un Camino Medio, por lo que su lucha universal por los Derechos Humanos y de la Tierra trasciende a los polos opuestos del fundamentalismo religioso y el capitalismo colonialista, pues mientras el primero busca asesinar y destruir a los valores espirituales de los Derechos Humanos, cometiendo actos terroristas y masacres de mujeres y niños, en cambio el segundo asesina y destruye en nombre de los Derechos Humanos, bombardeando o invadiendo naciones pobres tal y como lo han realizado los Imperios de Norteamérica y Europa.
Por ende, es fundamental el aporte de la Espiritualidad Budista en la construcción de un sistema jurídico global para el mundo contemporáneo, estando en la vanguardia de la reivindicación de los ideales de la no-violencia, la no-segregación social, el diálogo interreligioso, la autodeterminación popular, la democracia directa global y el respeto por los ecosistemas. El apogeo de la perspectiva geopolítica de la Espiritualidad Budista erosiona el negativismo jurídico contemporáneo, mostrando la posibilidad de construir una jurisprudencia avanzada en materia de Derechos Humanos que realice una revolución en todo el mundo.

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