Justicia Verdadera

Justicia Verdadera

domingo, 21 de febrero de 2016

Ley Dhármica




La Justicia del Futuro: la Ley Dhármica
El Maitriyana abre una ventana al futuro de la humanidad, dejando ver que la revolución va más allá de la economía y política para adentrarse también dentro de la cultura. Así, el Socialismo Budista también reflexiona y teoriza sobre cuestiones como el Derecho, iniciando una revolucionaria visión de la Justicia. Esta meditación libertaria del maestro espiritual está revestida de un interés práctico, teórico e histórico en el campo poco explorado y cultivado que es la concepción budista del Derecho. El interés histórico de esta contemplación revolucionaria (kakumei-zen) deriva de que es una obra que tiene el Propósito (Dharma) de la gestación y elaboración definitiva de la civilización socialista libertaria del futuro, momento en el que los pueblos surgidos de la insurrección postcapitalista intentarán conformar la vida social sobre las nuevas bases de la paz, la justicia, la educación y la ecología. De esta manera, el Maitriyana forja una Nueva Vía (Navayana) práctica y teórica del Derecho.
La función revolucionaria del Socialismo Budista redefine al Derecho como un Orden Inteligente y Orgánico de relaciones sociales que nunca debería responder a los intereses de las clases dominantes, sino que más bien debería proteger a través de la fuerza de la bondad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) a aquellos que sufren. En concordancia con Marx, el Maitriyana considera que el Derecho tradicional actual no es más que la expresión jurídica de las relaciones de producción capitalista.[1] Desde el enfoque del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se afirma la necesidad de un Derecho Dhármico o Espiritual que responda a la revolución socialista libertaria. Esto se debe a que la creación de un Derecho nuevo es un medio hábil de la reorganización social de toda revolución que trabaja por los intereses de un mundo mejor.[2] Ante los ojos bien abiertos del maestro espiritual, el futuro de la humanidad junto con su misma supervivencia y Salvación no pueden escapar a la revolución de esta Ley Dhármica. Aunque en la sociedad del futuro es probable que el Estado deje de existir y desaparezcan las instituciones jurídicas capitalistas, inevitablemente continuará existiendo un Derecho intuitivo en cuanto conjunto de ideas bondadosas y compasivas que existe como naturaleza de la mente humana. Esta naturaleza psíquica que es la Ley Dhármica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) es reprimida mediante el principio de justicia de las clases dominantes, las cuales transmiten una forma ideológica y dualista del Derecho que es fundamentalmente injusta y desigual. Al igual que Reisner,[3] esta distinción entre la falsa justicia de la ideología jurídica y la Verdadera Justicia de la Ley Dhármica hace que el Socialismo Budista sostenga que en la civilización del futuro dejará de existir el Derecho ilusorio como pensamiento ideológico, aunque la Justicia seguirá existiendo como un Derecho real de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
El trabajo fundamental del Maitriyana produce duras críticas hacia las instituciones jurídicas, mostrando la necesidad de una nueva práctica y teoría del Derecho para que el mundo pueda alcanzar la Cura (Nirvana) del sufrimiento. Así, el Despertar (Bodhi) es como un rayo de luz que abre un sentido revolucionario para la existencia del sujeto más allá de la opresión del Estado y de la religión. Sin embargo, esta crítica radical que realiza el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) hace que pueda ser tachado como enemigo del Poder, lo que conduce inexorablemente a que el maestro espiritual pueda sufrir la represión gubernamental. Las ideas del Socialismo Budista sabotean el status quo, denunciando y condenando los métodos opresivos del capitalismo, lo cual lo convierte en un movimiento amigo del pueblo. Al mostrar el carácter erróneo de las ideas del Derecho tradicional, las tesis fundamentales del Maitriyana se separan de la ideología jurídica para acercarse a las experiencias y relaciones vividas por los seres humanos, estudiando la realidad del mundo interno y externo sin caer en una ideología estática y no-objetiva. En concordancia con Pashukanis, el Socialismo Budista plantea la cuestión del Derecho como un problema objetivo de las relaciones sociales (económicas, políticas y culturales), pero exigiendo investigar la Espiritualidad de esa objetividad social. Esta investigación está ausente en el Derecho tradicional, lo cual significa que la justicia ordinaria es una ideología jurídica que no está anclada en el Bien y en la realidad. Al apartarse radicalmente de las instituciones Estatales, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) concibe que el Derecho puede ser cambiado y transformado como cualquier otra relación social, reorientándolo hacia la defensa de los intereses del pueblo. El Maitriyana se trata entonces de la tarea fundamental de transformar las relaciones sociales, sean económicas, políticas, culturales, religiosas o jurídicas.
Obviamente, al anclar el Derecho en la vida espiritual y al destacar la forma revolucionaria de su verdadera aplicabilidad, el Socialismo Budista se sitúa en oposición al punto de vista capitalista del Derecho que suele explicar la Ley como un conjunto de normas independiente de las relaciones sociales y del dominio de la clase dominante. De esta manera, el maestro espiritual denuncia que la norma se ha convertido en la base lógica y fáctica de la institución jurídica, cuando en realidad debería serlo los valores espirituales de la Justicia y la Verdad. Así, el Maitriyana proclama que la teoría capitalista del Derecho no resuelve nada, sino que vuelve la espalda a los hechos reales de la sociedad,[4] dedicándose a las normas sin preocuparse por aquellos que sufren o por las relaciones sociales que atentan contra la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad del pueblo. Esto se debe a que la civilización capitalista no aborda el Derecho como un fenómeno social y espiritual. El pensamiento jurídico del Socialismo Budista se acerca entonces a las tesis fundamentales del marxismo, criticando al Derecho burgués de la sociedad capitalista por no ser más que el conjunto de relaciones sociales de una sociedad productora y acumuladora de mercancías.[5] En cambio, para el Maitriyana la verdadera naturaleza del Derecho son los valores espirituales de la Justicia y la Rectitud, por lo que únicamente puede ser expresada por la sociedad comunista libertaria del porvenir del mundo. Así, para llegar a la expresión más pura y verdadera del Derecho se debe iniciar un proceso de purificación y desapego del normativismo por ser un sistema basado en ilusiones. En efecto, existe una relación perversa entre el ámbito jurídico estatal y el Poder económico capitalista, producto de la cual emerge una concepción que reduce la vida humana a un mero intercambio de mercancía: el fetichismo jurídico-capitalista. Este economicismo claramente anula la Libertad intrínseca del aprendiz, que es el valor místico del ser humano. Para el Socialismo Budista la relación con la Justicia es realmente una relación espiritual entre seres humanos, pues se trata de un vínculo de la sociedad con los valores perennes de la Bondad y la Compasión. En este sentido, la meditación libertaria abandona el plano abstracto de la norma para entrar dentro del plano pragmático de la Justicia, intentando convertir al sujeto en un Ser justo o un Ser del Derecho Universal. Así, el objeto de estudio del Maitriyana es la Justicia como valor social y espiritual indispensable para la Cura (Nirvana) de los males del mundo.
Si bien este desapego del ámbito capitalista es una tentativa para aproximar la forma del Derecho a la forma de la Espiritualidad, ciertamente es indiscutible la relación estrecha entre el valor de la Justicia y el Ser ético. Además, el Socialismo Budista establece la controvertida tesis de que el Derecho público -como relación entre el individuo y el Estado- es un falso Derecho, mientras que el Derecho comunal es el verdadero. En efecto, el Derecho Penal y el Derecho Civil –con códigos normativos desconocidos por la mayoría del pueblo- se presentan como ilusorios cuando el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra la concepción socialista libertaria del Derecho que se practica en las comunas budistas (Sanghas). Dado que el Derecho burgués corresponde en forma y contenido a la sociedad capitalista, el Maitriyana coincide con Pashukanis y llega a la conclusión lógica de que este Derecho no existirá en la sociedad comunista del futuro. Esto significa que la regulación jurídica normativa que tiene como base a los intereses personales en conflicto deberá ser reemplazada por la regulación ética espiritual que tiene como fundamento a la Unidad de Propósito (Dharma) de los miembros de la Comuna (Sangha).[6] De esta manera, en la civilización socialista libertaria no existirán normas jurídicas sino reglas éticas para brindar paz, justicia, sabiduría y compasión en las relaciones entre el aprendiz y la Comuna (Sangha). Por lo tanto, al igual que Pashukanis, el Socialismo Budista muestra que en una sociedad comunista evolucionada habrá una Evanescencia (Nirvana) del Estado y del Derecho burgués (que es un Derecho de la desigualdad), apuntando a una nueva organización social con un Derecho comunista (que es un Metaderecho o Ley Dhármica), siempre que se haya superado definitivamente a los venenos de la codicia, el odio y el engaño. Así, sólo trascendiendo a la opresión e injusticia del Estado y el Derecho burgués el sujeto podrá vivir en Libertad, Igualdad y Fraternidad con el prójimo. Incluso grandes autores marxistas coinciden con la tesis de la desaparición del Estado y del Derecho que plantea el Maitriyana, caracterizando a la nueva sociedad comunista libertaria como el destino mismo de la Justicia. Sin embargo, el maestro espiritual considera que la dictadura popular o período de transición a este modelo futuro debe ser muy corto, pues su duración representaría un problema teórico, práctico e histórico. Esto se debe a que la naturaleza del ser humano es la Liberación y el Despertar (Bodhi), con lo cual toda condición social que sea contraria debe durar el menor tiempo posible. La Revolución Cultural del Socialismo Budista se enfrenta a este problema de cómo construir una sociedad de Justicia Verdadera, evidenciando que el Maitriyana va más allá de ser una nueva política económica tendiente a construir un sistema de redistribución de la riqueza. El Socialismo Budista no está en contra de la industrialización, pero propone medidas encaminadas a efectuar la transformación necesaria para que la humanidad se eleve a una Edad Superior. Justamente, en la situación histórica concreta el Maitriyana se plantea la cuestión vital de la Salvación, la cual se relaciona con el destino de la Evanescencia (Nirvana) del Derecho burgués para dejar paso a la etapa de la Ley Dhármica. En realidad, en la civilización socialista libertaria o comunismo evolucionado no habrá Estado ni Derecho, como ha señalado Pashukanis, pues el Derecho es esencialmente burgués y su reemplazo por las nuevas categorías del Derecho socialista libertario implica un verdadero Metaderecho. En efecto, en la Ley Dhármica o Metaderecho se ha superado el horizonte limitado del Derecho burgués, pero también se ha ido más allá de todo Derecho en cuanto norma, pues se trata de la Cura (Nirvana) o Evanescencia del momento jurídico de las relaciones sociales.[7] Ciertamente, en el Socialismo Budista se trata de una desaparición gradual, mientras que en el Anarquismo es una desaparición brusca. En concordancia con Marx, la Vía hacia la civilización socialista libertaria o comunismo evolucionado técnicamente no presenta una nueva forma jurídica sino la extinción misma de toda forma jurídica, siendo un Despertar (Bodhi) o Liberación en relación a esa herencia burguesa que busca sobrevivir más allá del capitalismo.[8] Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Derecho no es algo perenne como ciertamente lo es la Ley Dhármica, por lo que al asumir un nuevo contenido socialista libertario no hace más que estar destinado a extinguirse gradual y definitivamente. El ámbito de la norma sólo atrapa al ser humano en un tiempo limitado, hasta que su horizonte es superado o agotado por el aprendiz en la experiencia de la Cura (Nirvana).
De esta manera, en concordancia con Pashukanis, las tesis del Maitriyana acerca del Derecho pueden ser sintetizadas como: 1) Todo Derecho es Derecho capitalista hasta que es completamente evanescido o transcendido en un Meta-Derecho; 2) Un Derecho socialista no admite formas jurídicas tradicionales, por lo que técnicamente no es Derecho normativo; 3) Durante el proceso de extinción gradual o súbita del Derecho normativo, éste debe ser utilizado en beneficio del pueblo.[9]
Al igual que Marx y Engels, el Socialismo Budista se ocupa del Derecho para mostrar cómo debe pasarse desde la sociedad capitalista salvaje a la sociedad comunista evolucionada, evanesciendo vestigios económicos, políticos y culturales que pertenecen a la vieja sociedad de cuyas entrañas procede la revolución.[10] Al respecto, todo lo que enseña el Maitriyana acerca del Derecho se refiere pues a la Justicia del Futuro o Ley Dhármica como medio de evanescer el consumismo, dualismo y egoísmo, debido a que esto es lo más importante para construir una sociedad superior con una estructura supraeconómica, transacadémica y metajurídica. Según el maestro espiritual, el Derecho es fundamentalmente Derecho de la desigualdad porque parte de la base de que hay una elite social con Poder mientras que acepta mantener la opresión y el sufrimiento que padece el resto de la sociedad, motivo por el cual el mismo Marx ha reconocido que incluso en el comunismo autoritario o dictadura del proletariado todavía el Derecho sigue siendo burgués.[11] Por lo tanto, el porvenir definitivo del Derecho será su misma extinción o Evanescencia (Nirvana), desapareciendo junto con el Estado para que emerja una fase superior de la sociedad de política pacifista, economía de justicia social, cultura progresista y ecología comprometida. Por lo tanto, el Socialismo Budista propone un Meta-Derecho o Ley Dhármica que evite los inconvenientes de aplicar medidas supuestamente igualitarias pero que en realidad no hacen más que anular las diferentes capacidades y necesidades entre cada sujeto. Así, este Derecho Dhármico –que implicaría la superación de sí mismo como Derecho- debería ir más allá del dualismo entre igualdad y desigualdad, rebasándose el estrecho horizonte del Derecho burgués para abocarse a la singularidad existencial de cada Ser. En la fase superior del comunismo evolucionado o civilización socialista libertaria desaparece la subordinación esclavizadora del ser humano a la máquina de opresión del Estado, y con esta también desaparece la ilusión de la forma jurídica normativa del Derecho burgués, haciendo que el aprendiz considere al Amor y al Trabajo (intelectual o manual) como la principal necesidad de vida y no como meras prácticas mundanas. Así, con el desarrollo integral del sujeto en sus aspectos psicológicos, filosóficos y políticos, también crecen fuerzas productivas que nutren material y espiritualmente al pueblo, rebasando completamente los límites del Derecho burgués para que la sociedad pueda distribuir según la capacidad y necesidad de cada ser humano.[12]
En concordancia con Marx, el Maitriyana aclara que el Derecho burgués que impera totalmente en la sociedad capitalista –tanto con la propiedad privada como con la democracia representativa y la moral religiosa- persiste todavía en la primera fase o grado del comunismo autoritario debido a que éste no tiene aún una madurez económica plena,[13] ni tampoco una madurez política y cultural. De hecho, la subsistencia del estrecho horizonte del Derecho burgués durante la fase del comunismo autoritario o Dictadura del proletariado no hace más que demostrar fácticamente que la forma del Poder del Estado burgués continúa vigente en esa etapa, pues el Derecho burgués no existe sin la presencia de un sistema de Poder capaz de obligar al sujeto a respetar las normas.[14]
A diferencia del comunismo autoritario y su autocontradicción al creer que puede haber un Estado burgués sin burguesía,[15] el Socialismo Budista cree que el Estado y el Derecho deben ser evanescidos por ser ambos un aparato de coacción, para así dejar paso a la observancia de las pautas éticas de convivencia sin coacción, lo cual implica que el Derecho deja de existir como un sistema de normas impuestas coactivamente.[16] Sin embargo, sólo en las condiciones de la comuna espiritual (Sangha) los aprendices han podido construir este ideal de organización sin Estado y sin Derecho, habituándose paulatinamente a observar y seguir las reglas elementales de convivencia que se repitieron durante miles de años como preceptos éticos sin la coacción, violencia y dominación del Estado.[17] Aunque el principio redistribucionista y postcapitalista suele ser acusado de utopismo, indudablemente es posible construir una sociedad comunista libertaria donde los sujetos aprenden a trabajar directamente por el bien social sin depender de cualquier norma de Derecho,[18] pues esto ya ha ocurrido con las comunas espirituales (Sanghas) donde se ha superado totalmente el estrecho horizonte del Derecho burgués.
En concordancia con Marx, para el Maitriyana hay una gran inmadurez en la estructura económica, política y cultural del período de transición del comunismo autoritario o Dictadura del proletariado, motivo por el cual en esta fase introductoria todavía subsiste tanto el Derecho burgués como el aparato de coacción del Estado para garantizar la observación de las normas. No obstante, el Socialismo Budista demuestra en práctica y teoría que cuando la Espiritualidad se despliega en la comuna (Sangha) se crea una nueva estructura supraestatal y transjurídica. Éste es el Futuro de la Justicia o Ley Dhármica, siguiendo reglas éticas no impuestas por ningún Poder, sino elegidas conscientemente como el modo de vida más correcto. En consecuencia, el Derecho proletariado sigue siendo Derecho burgués, mientras que el Derecho socialista libertario que propone el Maitriyana es indudablemente un Metaderecho por ser la encarnación de la Justicia en el aquí y ahora sin la presencia de la ilusoria y opresiva norma jurídica.
El aspecto fundamental del Socialismo Budista es que busca la abolición de la propiedad privada y la socialización de los medios de vida, pero también es el abandono del Derecho tradicional y el desapego hacia el Estado. De esta manera, el Maitriyana cumple con el sueño de Marx en todas las esferas de la vida social, pero sin perder una práctica comunista de derechos humanos. Al recibir un nuevo contenido de naturaleza socialista libertaria, el Derecho supera la limitación burguesa para convertirse en un Neo-Derecho o Ley Dhármica donde ha desaparecido la norma jurídica para ser reemplazada por una constante práctica justa y contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Por lo tanto, el Socialismo Budista no debe limitarse a la mera transformación del viejo Derecho, sino que debe crear un más allá del Derecho, evitando así la violación de los derechos humanos que generan las instituciones jurídicas y que entran en contradicción con los fines y esencia de la civilización socialista libertaria del futuro. El destino supremo de la doctrina del Maitriyana es transmitir a todo el mundo las tesis fundamentales de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, razón por la cual instaura una Ley Dhármica que critica al Derecho burgués, proponiendo trascenderlo e incluso evanescerlo en la sociedad sabia y compasiva. Al igual que Pashukanis, las tesis del Socialismo Budista representan una amenaza para la centralización y burocratización del Poder político y económico, cuyos órganos socioculturales son antidemocráticos y basados en el culto a la personalidad.[19]
En el marco analítico, existencial y libertario del proceso revolucionario del Maitriyana, la teoría y práctica del Derecho experimenta una transformación radical que se manifiesta en las críticas severas hacia las tesis del capitalismo y hacia el aspecto represivo de la norma jurídica, lo cual también incide sobre el comunismo autoritario al hacerle ver aspectos erróneos y anacrónicos de su política económica. El edificio práctico y teórico levantado por el Socialismo Budista muestra las grietas del ilusorio Discurso del Poder, motivo por el cual denuncia a los regímenes dictatoriales como un comunismo involucionado totalmente apegado a la máquina opresiva del Estado y del Derecho burgués, tal y como lo fue la URSS. Dado que el Socialismo Budista busca la Evanescencia (Nirvana) gradual o súbita del Estado, los movimientos autoritarios pueden llegar a acusar a la Espiritualidad Reconciliadora con el cargo de contrarrevolucionaria, aunque más bien el Maitriyana es una Vía transrrevolucionaria.
Las ideas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) conducen a un mundo de paz, justicia social, educación y ecología, por lo que el Socialismo Budista es el máximo exponente espiritual en teoría del Derecho y del Estado, a la vez que máximo responsable de la práctica de meditación libertaria como Procuradora de la Ley Dhármica. Por lo tanto, la metapolítica del Maitriyana se trata de una teoría postmarxista y metacientífica que recupera la visión de Marx de una sociedad sin clases y con un comunismo evolucionado.
Al criticar al Derecho como Derecho burgués, el maestro espiritual establece el terreno para un desarrollo de la Justicia bajo la guía del Socialismo Budista, apuntando a evanescer el Derecho normativo y la ciencia jurídica en tanto elementos de la máquina opresiva del Estado. Naturalmente, tal Propósito (Dharma) representa el inicio de un debate profundo contra las ideologías imperantes, dejando el campo despejado para que la humanidad pueda dejar la ilusoria e inservible práctica jurídica para desarrollar la concepción de la Justicia como valor espiritual trascendental en el proyecto de Salvación del mundo. Aunque el Maitriyana pueda ser perseguido, reprimido o arrojado al olvido por denunciar dramáticamente al Estado capitalista como un sistema injusto y al Derecho burgués como un sistema perverso, ciertamente desempeña un papel decisivo en la evolución mental y social del ser humano. Esto implica que la obra del Socialismo Budista seguirá teniendo una vitalidad extraordinaria siempre que el pueblo desee alcanzar la Liberación y el Despertar (Bodhi). Aunque el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no ocupa el centro de la atención en la civilización burguesa de las redes sociales y los medios de comunicación, sus meritos se inscriben en el intento por rescatar los mejores saberes de la historia de la humanidad que han sido silenciados por el dogmatismo. Al ser la encarnación del conocimiento cumbre (Satori), el maestro espiritual es pura y simplemente el Ser más poderoso del mundo, siendo toda su existencia una reflexión serena y crítica sobre qué es la Justicia.



[1] K. Marx, Contribución a la crítica de la economía política.
[2] P. L. Stuchka, La función revolucionaria del derecho y del Estado.
[3] M. A. Reisner, El derecho, nuestro derecho, el derecho extranjero, el derecho general.
[4] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[5] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[6] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[7] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[8] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[9] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[10] K. Marx, Critica del Programa de Gotha.
[11] K. Marx, Critica del Programa de Gotha.
[12] K. Marx, Critica del Programa de Gotha.
[13] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.
[14] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.
[15] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.
[16] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.
[17] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.
[18] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.
[19] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

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